¿Por qué no se ponen más enchufes para los coches eléctricos en España?


Poner en marcha el uso generalizado del vehículo eléctrico requiere una red de enchufes de recarga y de una red eléctrica capaz de aguantar ese aumento de consumo El coche eléctrico es la solución definitiva para asegurar la movilidad individual sostenible en las grandes ciudades. No hay otra solución que no sea la de que los coches, las motos, las bicicletas o los autobuses se muevan con electricidad si queremos que nuestras ciudades sean habitables en los próximos años.

Las grandes urbes, como Madrid, o Barcelona, o París o Londres, tienen graves problemas de contaminación y poco a poco cada día esta contaminación va en aumento. El parque mundial es de unos 1.200 millones de vehículos que permanentemente están echando a la atmósfera CO2, óxidos de nitrógeno, partículas no quemadas, óxidos de azufre y otras lindezas. El resultado es que según la OMS, cada año mueren más de 5 millones de personas de manera prematura por la contaminación en el mundo. Pero ojo, la contaminación no es un problema exclusivo de los coches. También las calefacciones, las industrias o el transporte son culpables en gran medida de estas cifras tan dramáticas.

Los fabricantes de automóviles hacen cada año un gran esfuerzo económico para desarrollar nuevos modelos menos contaminantes, pero sobre todo, ya tienen en funcionamiento vehículos eléctricos de cero emisiones. Y coches híbridos enchufables como una solución intermedia para poder circular por ciudad sin contaminar.

Como el coche eléctrico es la solución más lógica para un futuro sostenible, todos los organismos internacionales y todos los políticos siempre hablan de apoyar el uso del vehículo movido por electricidad, pero los intereses económicos hacen que en realidad no se avance en ese camino.

Poner en marcha el uso generalizado del vehículo eléctrico requiere de infraestructuras. Necesita de una red de enchufes de recarga y de una red eléctrica capaz de aguantar ese aumento de consumo y ciertas necesidades específicas de este nuevo uso. Pero no se hace nada por ello, al menos en España. Los políticos siempre hablan de potenciar el uso de este tipo de automóviles, pero son solo palabras.

Hacer 100 kilómetros con un coche eléctrico, dependiendo de la tarifa que tengamos contratada y del consumo del vehículo, nos puede costar unos 1,5 euros, y de esa cantidad solo un 25% va a parar a las arcas del Estado. Es decir 38 céntimos de euro de impuestos por cada 100 kilómetros.

Para hacer esos mismos kilómetros con un coche diésel, el más contaminante, por cierto, gastaremos unos 5 litros, por supuesto dependiendo del tipo de coche, de su antigüedad y de la utilización. Pero son 5 litros, que a 0,90 euros por litro son unos 4,5 euros de coste para el usuario. Y de esa cifra el 50% va directamente al Estado en forma de impuestos. Es decir que la comparación es de recaudar 2,25 euros con el diésel o 0,38 euros con el eléctrico por cada 100 kilómetros.

Si por un milagro desde mañana hubiera un millón de coches eléctricos más en España para sustituir a la misma cantidad de vehículos diésel y si estos hicieran 15.000 km al año de media, las pérdidas para el Estado serían por este concepto de 280 millones de euros. Eso sí, a cambio las ciudades estarían más limpias, habría menos enfermedades y menos fallecidos. Y tendríamos un notable ahorro en el pago de emisiones de CO2 que cada año hay que hacer para cumplir con Kioto.

Madrid es otro ejemplo claro de esta situación. La semana pasada, durante la presentación del nuevo Nissan Leaf en Madrid, el coordinador de Medio Ambiente, José Antonio Díaz Lázaro, explicó que el ayuntamiento de Madrid "apuesta por la movilidad eléctrica". Pero la apuesta por parte del ayuntamiento se centra en radicalizar los protocolos cuando se producen aumentos de contaminación, en prohibir la circulación cuando llegan esos picos de alta contaminación.

Díaz Lázaro apuntaba que "habrá que actuar para preservar la salud de los ciudadanos", y no puedo estar más de acuerdo con ello. Pero la actuación pasa por tomar medidas que permitan que los ciudadanos se puedan mover por la ciudad y hacerlo de manera sostenible. La única medida que van a tomar desde el ayuntamiento va ser la prohibir el uso del coche y potenciar el uso de la bicicleta. Pero no hay ni un solo plan de poner más puntos de recarga o de hacer aparcamientos disuasorios a la entrada de la ciudad, dos aspectos imprescindibles para reducir la contaminación sin complicar la vida a los ciudadanos.

En un plazo muy corto de tiempo el coche eléctrico va a dar un importante paso adelante con el aumento de su autonomía y con la reducción del precio de adquisición, sin duda dos de los principales problemas que tiene en estos momentos esta tecnología. Entonces, cuando los ciudadanos decidan comprar esos coches cero emisiones en su utilización, ¿qué dirán los políticos para seguir apostando por el vehículo diésel, un error que llevan años apoyando en toda Europa?

Fuente: Carlos Cancela para El Cofidencial


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