Ayuntamientos como líderes del cambio de modelo energético, por Isaac Torregrosa


En esta revolución energética que estamos viviendo, como en todas las revoluciones, necesitamos que alguien se ponga delante del resto y se convierta en el líder y, en mi opinión, ese líder deben ser los ayuntamientos. Una opinión de Isaac Torregrosa, CEO de Quetzal Ingeniería.

En mi opinión, los ayuntamientos deben de actuar como punta de lanza de la eficiencia energética, para que sirva de ejemplo y de incentivo a miles de empresas y familias, y debe hacerlo de manera inmediata, pues su ejemplo servirá para impulsar la inversión en un sector con una gran potencialidad de generación de empleo y riqueza y que, además, permitirá la reducción de la dependencia energética de este país, algo sumamente necesario.

Cabe recordar que toda inversión en eficiencia energética provocará una disminución inmediata del gasto municipal y, también, que existen métodos de financiación mediante fondos europeos, empresas de servicios energéticos o mediante renting que evitan que estas inversiones sean una carga para las arcas municipales y para sus ciudadanos.

Existen muchos campos en donde poder actuar y que generan beneficios inmediatos como los que relato en las siguientes líneas. 1) Vehículos eléctricos. Poco a poco los vehículos eléctricos van a imponerse sobre los de combustión, porque son más eficientes, más limpios y dentro de algún tiempo serán más baratos. Por eso, desde los ayuntamientos, para impulsar y fomentar estos vehículos eléctricos deben de actuar de manera inminente en dos aspectos.

a) Realizar un plan de substitución de todos los vehículos públicos por vehículos eléctricos, tanto los del transporte público, basuras, coches y furgonetas municipales y de policía. Debe ser un plan con fecha inmediata de aplicación y con un plazo máximo para completar las substitución. b) Implantar una red de carga de vehículos eléctricos municipal por todo el casco urbano e, incluso, en las partidas rurales. Estas estaciones de carga funcionarían como las estaciones de la ORA, e incluso podrían integrarse en ellas o junto con el alumbrado público.

2) Alumbrado público eficiente e inteligente. Cada segundo que pasa en el que sigue habiendo lámparas de vapor de mercurio, vapor de sodio o halogenuros metálicos en nuestras calles, todos los ciudadanos estamos perdiendo dinero. Si además, utilizando las tecnologías de comunicaciones actuales, hacemos que el funcionamiento de todo el alumbrado público esté permanentemente controlado desde una central, hacemos que se encienda cuando hay tránsito, en fin, avanzamos hacia la Smart City la eficiencia y la efectividad del alumbrado será mayor.

3) Auditorías energéticas. Lamentablemente, cada día que voy a un edificio público en Alicante o cualquier otra ciudad veo sistemas ineficientes de iluminación, generación de agua caliente, ventilación, aislamientos, aire acondicionado y calefacción. Como cada edificio es un mundo y las medidas que se implantan con dinero público, aunque no suponga un gasto inicial para los ayuntamientos, deben de ser las correctas y aportar la eficiencia esperada se debe hacer un estudio energético de cada edificio.

4) Rehabilitación energética. Una vez hecha las auditorías, deben implantar las medidas que de rehabilitación que ella se recojan. Estas medidas deben incorporar mejoras de las envolventes de los edificios, mejoras de la iluminación, de la instalación eléctrica y control de consumos, de los sistemas de generación de calor y frio. Como he indicado antes respecto al alumbrado público, cada segundo que pasa hasta que se implantan los sistemas de eficiencia energética es gasto de más para el bolsillo de los ciudadanos que dejarán de cubrir otras necesidades que debe financiar el ayuntamiento, sean las instalaciones ineficientes existentes de hace 2 o de hace 20 años.

5) Energías renovables. Debemos dejar de consumir energía fósil, todos, en todos los ámbitos, y para ello necesitamos substituirla con energías renovables. Estas instalaciones pueden realizarse de manera individual, con la instalación de calderas de biomasa o instalaciones fotovoltaicas en algún edificio concreto, o mediante un plan municipal, que aproveche todas sus instalaciones para generar energía y producir así electricidad y/o calor. a) Energía solar fotovoltaica. Aprovechar todas las cubiertas municipales para realizar instalaciones de autoconsumo y reducir así el consumo de la red de distribución, reduciendo también el coste de las facturas.

b) Energía mihidráulica. Aprovechar las redes públicas de abastecimiento de agua para generar electricidad y autoconsumirla. Hay sistemas desarrollados para tal fin que se integran en las tuberías de distribución, evitando así el uso de más recursos naturales.

c) Calefacción o refrigeración de distrito. Cuando más grande es el sistema de generación de calor, más eficiente es, menos pérdidas de sobreproducción tiene y más fácil es el uso de energías renovables, como la energía solar térmica de baja y media temperatura y la biomasa, combinadas con bombas de calor de absorción y sistemas de aerotermia y geotermia. d) Recuperación energética de los residuos urbanos. Las basuras son una gran fuente de energía, pueden generar biogás y bioetanol de alta calidad para su uso en la generación de electricidad, la generación de calor o el transporte.

Si la mayoría de los ayuntamientos de este país, por lo menos los de más de 20.000 habitantes, impulsan inversiones en este sentido, sin duda, harán que miles de empresas, comunidades de vecinos y familias les imiten y se sumerjan en el cambio de modelo energético al que nos hemos comprometido en el COP 21 de París hace unos pocos meses.

Isaac Torregrosa CEO de Quetzal Ingeniería

Fuente: Energy News


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