Nos moveremos en vehículo eléctrico


Sin un cambio en los modelos de movilidad, las ciudades del futuro no serán más sostenibles. Eficiente y limpio, el vehículo eléctrico está llamado a desplazar al de combustión. Incluso veremos paneles fotovoltaicos integrados en vehículos propulsados por su propia energía. Y se podrá recargar ‘pilas’ en garajes, cafeterías, zonas de carga inductiva... y, claro está, electrolineras.

El sector del transporte se encuentra ante importantes desafíos que ponen de manifiesto la necesidad de cambiar el modelo de movilidad que conocemos hoy en día. Actualmente este sector es responsable del 23,7% de las emisiones de CO2 de la Unión Europea (European Energy Agency – 2014) y es el único que ha visto aumentadas sus emisiones de gases contaminantes en las últimas décadas, contribuyendo con ello al calentamiento global. Además, la Organización Mundial de la Salud considera que la contaminación procedente de vehículos de combustión genera cerca de 250.000 muertes al año. Por otro lado, esta movilidad, basada en combustibles fósiles, consume cerca del 50% de la producción de petróleo, un recurso que, además de ser limitado, es producido por unos pocos países.

En este escenario, el vehículo eléctrico se presenta como un auténtico impulsor del cambio hacia una movilidad más sostenible. Se trata de una tecnología mucho más eficiente (superior al 90% frente al 15% de los vehículos de combustión), que contribuye al despliegue de las energías renovables utilizando recursos locales, por lo que supone un reparto más equitativo de la riqueza. Las ventajas medioambientales también vienen de la mano de una reducción de las emisiones de CO2 y NOx, junto a una menor contaminación acústica. Dos ingredientes para crear ciudades mucho más amigables y saludables.

Coches, autobuses, motos, bicis, camiones… La economía de escala y la investigación conseguirán reducir el coste del vehículo eléctrico, lo que, sumado a un menor mantenimiento, un coste de uso muy inferior, una gran sencillez y una alta eficiencia, propiciará un despliegue progresivo y exponencial, desde los vehículos particulares hasta el transporte urbano, flotas de empresas, repartidores, camiones de la basura, etc. En países como Noruega, la venta de vehículos eléctricos ya supone más del 25 % del total.

En pocos minutos Durante el día, los vehículos que lo necesitan, ya pueden utilizar las electrolineras, donde es posible cargar un vehículo en apenas unos pocos minutos mediante la carga rápida. Esta tecnología evoluciona hacia tiempos de recarga similares a los de los vehículos de combustión. Cargar sin cables, por el aire La tecnología de carga inductiva (sin conectar el vehículo a la red) permitirá cargar los vehículos sin necesidad de enchufarlos, transfiriendo la energía a través del aire. Bastará posicionar el vehículo sobre el punto de transferencia, sin que el usuario tenga que intervenir ni conectar ningún cable. Al estar enterrado en el suelo, se evitan problemas de seguridad, vandalismo o impacto estético. Este sistema se instala en paradas de autobuses, taxis, etc. para que puedan cargarse mientras suben y bajan pasajeros o durante sus ratos de espera. También se instalan en los carriles de carreteras y autopistas para que los vehículos se carguen mientras circulan. Los vehículos autónomos, gracias a sus sistemas de GPS y posicionamiento, harán que el conductor no tenga que realizar ninguna maniobra para alinear su vehículo con el sistema de carga. Puntos de carga en cualquier rincón La sencillez del sistema de carga de vehículos eléctricos permitirá que cualquier edificio, negocio o establecimiento cuente con un punto para conectar nuestros vehículos. Así, existirán múltiples opciones en los centros comerciales, aeropuertos, aparcamientos de empresas, en la calle, etc. para que nunca nos quedemos sin batería. Carga nocturna con renovables Las viviendas contarán con tomas de corriente en cada plaza de aparcamiento y con sistemas inteligentes de carga. El vehículo se dejará conectado por la noche para aprovechar las horas de menor demanda de energía y menor coste; el sistema también permitirá cargarlo de forma programada o remota. Una adecuada gestión del proceso de carga permitirá aprovechar los momentos de mayor generación de energía renovable, promoviendo un mayor despliegue de estas tecnologías. Baterías más duraderas y con segunda vida La investigación en el sector de las baterías en los próximos años permitirá conseguir autonomías superiores a los actuales vehículos de combustión con pesos muy reducidos. Actualmente ya hay vehículos que superan los 500 km de autonomía. Como el 85% de los desplazamientos diarios en Europa no superan los 50 km, la tecnología actual cubre sobradamente la necesidad de la mayor parte de los usuarios en el día a día. Además, cuando las baterías se acerquen al final de su vida útil, podrán ser reutilizadas para otras aplicaciones de menor exigencia, alimentando de electricidad a viviendas, alumbrados, etc.

Conectados con nuestro móvil Gracias a las aplicaciones informáticas, podremos conocer el estado de nuestro vehículo a través del teléfono móvil. Además, una aplicación móvil recogerá todos los puntos de carga de nuestra zona (tanto de electrolineras como de establecimientos públicos), de qué tipología son (carga rápida, lenta, inductiva, etc.), el número de plazas de que disponen y el precio de la electricidad e incluso realizar reservas y pagar vía teléfono.

Propulsión con energías renovables El vehículo eléctrico vendrá de la mano de un despliegue masivo de las energías renovables, especialmente de la fotovoltaica. Las propias electrolineras, los aparcamientos al aire libre y cualquier superficie podrán convertirse en fuente de energía para alimentar los vehículos que aparquen allí o alimentar baterías para poder usarlas posteriormente. Además, la mayor eficiencia de los paneles permitirá instalarlos e integrarlos en los vehículos, que circularán propulsados con energía limpia propia.

Mimando la red eléctrica local La transición hacia una movilidad eléctrica requerirá investigar el impacto que los vehículos pueden ocasionar en la red al conectarse de forma masiva, así como en las redes inteligentes. En las ciudades existirán pequeñas redes locales que integrarán tanto los puntos de generación como los de consumo. Pero, además, el vehículo podrá actuar como estabilizador de la red, suministrando electricidad cuando sea necesario allí donde se conecte, bien a la red o a otros vehículos eléctricos que lo necesiten, e incluso podrá servir para alimentar viviendas aisladas de la red.

Esta sección se realiza con la colaboración del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE)


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